Luchín

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Él es Luchín. Legalmente inscrito como mi primogénito, es popularmente conocido como “el Lucho”, “Luis”, “Louis”, “Luchito”, “Huracán Luchín”, entre otros tantos apodos, según sea la circunstancia. Oriundo de las lejanas tierras del reino de Quillota, se unió a nuestra familia cuando tenía alrededor de un año de edad. En un momento estuvo a punto de ser llamado “Bambino” y “Santino”, debido a su evidente tez italo-americana. Cuenta la leyenda de que su bautizo se llevó a cabo en una improvisada fogata en el que fuera mi antiguo hogar.

Intrépido, sagaz e imprudente, ha sido protagonista de las hazañas más increíbles que el mundo-mundial haya podido presenciar. Algunxs testigxs afirman que sobrevivió a una caída libre desde un imponente balcón, en donde no había posibilidades de salir ileso.

Uno de sus pasatiempos favoritos es practicar la lucha-libre. Durante meses fue orgulloso poseedor del “título mundial de perros pesados”, el cual obtuvo derrotando a Amor en una batalla sin precedentes. Para poder triunfar, tuvo que recurrir a su mejor repertorio técnico: cinco atánganas, tres súplex y un ascensor de la muerte.